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martes, 5 de noviembre de 2013

Melancolía Mediterránea

Voy derechito por el caminito más torcido
sin saber qué es peor, si no haberse encontrado o haberse perdido.

Es un camino hecho al des-andar, buscando,
como caminante sin destino, como viento marino, desenfrenado, desamparado.

Entre las caderas del miedo mortal nació mi temerario valor,
hijo del sexo entre el amor y el dolor.

Un hijo bastardo atrincherado en cicatrices, bebiendo de la dulce melancolía,
engañando a la felicidad con con recuerdos de alegría.

Pero no se hará más viejo mientras sea diablo y sin ser sabio,
pero seré diablo mientras sea solitario.

La cara del silencio, la soledad,
el silencio, el idioma de la soledad.

El silencio, un réquiem a la soledad,
el sonido de la noche, de la pena, de las calles sin nombre de la ciudad.

Ciudad, en que la muerte no nos mata, es la avenida de vivir
que nos empuja al risco, que es morir.

domingo, 18 de septiembre de 2011

En cualquier lugar

Aguanto la respiración para escuchar un sonido, no paro de mirar las hojas de los árboles, estáticas, no corre el aire. Nada. Ni un sonido, ni un movimiento. No hace calor, pero tampoco frío y sin embargo me sofoco, se me ha secado la boca y se me eriza hasta el último pelo de mi cuerpo. El aire entra despacio en mis pulmones, mucho aire, pero poco oxígeno. Corro hacia cualquier lugar intentando ver a alguien, ver un coche, ver un pájaro. No es posible, no puede ser real y ya hace horas, ni una nube... ¡Mi sombra! Eso tiene que cambiar! Mi... sombra. ¿Pero dónde está?....
Ni hambre, ni sueño. ¡Estoy muerto! No me imaginaba el limbo así, la verdad, pero tengo una eternidad para descubrirlo...
 Tostadora y bañera. Edificio y suelo. Cuchillo y piel. Gasolina y fuego. Lengua y enchufe. Soga y viga.  Agobio y muerte. Muerte y Nada. Nada en absoluto, no hay dolor. Tan sólo vuelta a empezar, de nuevo a desfilar por los tortuosos laberintos del sinsentido destino que se cree en potestad de regir mi vida desde hoy, hasta el fin de los días...

sábado, 19 de febrero de 2011

Juego


Para cómo conectar los versos de un poema,
podrían existir manuales de instrucciones:

“Si usted desea ceñirse a una estructura métrica, por favor:
No
continue
escribiendo
como
si
estuviese
anotando
los
nombres
de
quienes
van
a
asistir
a
su
 próxima
 fiesta
 de
 cumpleaños.
Gracias.”