lunes, 2 de septiembre de 2013

Adiós

Cuanto más el tiempo se desviste,
desnudando la memoria.
Cuanto más duele volver a acordarse
de que ayer no volverá,
más duele despedirse.

Si el tacto de la mano en aire muere,
la caricia en mi vive.
Si el aire entre la mano y la caricia
es el gas más frío
más frío es despedirse.

No hay desierto más seco y grande
que la soledad.
Por mucho tiempo que pase triste
la melancolía
más triste es despedirse.

Más que nadar a contracorriente,
contra uno mismo.
Más que con las manos en dos
el corazón partirse,
más duro es despedirse.

lunes, 26 de agosto de 2013

Ojalá

Ojalá pudiera
tus besos guardar,
caricias y gestos mezclar
en un cristal pequeño.

Ojalá pudiera
guardar tu risa,
tus labios y cosquillas,
colgados en mi pecho.

Ojalá pudiera
guardarlo todo
porque a un cobarde como yo

el recuerdo es lo único que le queda.  

lunes, 5 de noviembre de 2012

.


Yo... Nunca he visto el dolor... No he coqueteado con la muerte, ni he trascendido con la vida más allá de la mía. No tengo que lamentar tu partida ni anonadarme con tu llegada. Hoy por hoy soy el espectador de la película, ajeno a aquella historia de la que se quiere hacer partícipe. Yo... hoy siento vergüenza de mi mismo...
Me avergüenza la osadía de hablar de sufrimiento, de pensarme curtido en el dolor. De llamar vacío a una ausencia y no darme cuenta qué es porque algún día tuve tu calor. Hoy miro la lividez de mi vida como la banalidad que representa....
Seguramente mañana lloraré de mi desgracia otra vez, pues a menudo no somos capaces de abstraernos y darnos cuenta de la nimiedad de nuestras aflicciones, de la gran bola de nieve que empujamos vida abajo, sin percatarnos de la sonrisa de aquel que nos mira sentado bajo el proyector de la bobina de nuestro afortunado día a día...

lunes, 2 de julio de 2012

Stop.

El mundo se frenó en seco y nadie se enteró de nada. Y tú te frenaste junto con todo lo demás, sin consecuencia alguna, como si la inercia hubiese olvidado madrugar aquella mañana. Pero yo no corrí la misma suerte y volé, mira si volé que adelanté al viento y, aún más inaudito, me adelanté al Tiempo. La parte buena es que vi la vida desde arriba, como siempre me habían aconsejado, teniendo perspectiva. La mala que tuve que encomendarme a Newton para no formar parte de la basura espacial, otro cometa más en circunferencia autodestructiva... No se que se les pasará por la cabeza para orbitar así, alguien debería decirles algo. Pero no seré yo... "Cerré los ojos, aguardé el impacto... pero no pasó nada." Tan sólo volé, sin rozamiento, y saludé a las gaviotas al pasar. Y las volví a saludar. Y casi me agarro al Everest en dos ocasiones, sin fortuna. Me aburrí de dibujar en las nubes, de ponerme moreno, de pasar frío. Me cansé de las noches, de los días, los veranos y deshielos. Me adiccioné a los desvelos. A soñar con el color de tu pelo... Pero te vi, te vi pasar por tu avenida, atrapada en el tiempo, detenida... No eras tu, era yo, que viendo pasar tu vida, envejecía. Porque no decidí frenar, porque no me apetecía. "Se acabó" y caí en picado sobre la vida y el aterrizaje fue tal que te asusté y te giraste y junto a ti media avenida. Me miraste. Y tras una mueca extraña torciste aquella esquina, de la que fue Nuestra Avenida y desapareciste para nunca más volver. Dándome a entender que el tiempo que le robé al momento se devuelve dejando escapar el tren.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Marzo con F

Me miras con ojos de noches desconocidas,
de piernas entreabiertas en la fila de algún cine,
te enmarañas el pelo y lo sueltas al aire,
paciente, esperando que te mire.
Paseas la juventud, carne de luz que amanece,
en jeans de cielo gastado que te ciñen
la cintura, boca de dos versos húmedos
que se separan,  al llegar a tierra firme.

Mueve tu boca, muchacha, tus versos,
viértete al lienzo de la vida, libre,
que yo solamente estaré esperando
que tus miradas no me olviden.

jueves, 23 de febrero de 2012

sábado, 4 de febrero de 2012

Innombrable



- Tengo que salir, salir de aquí.... - dije en voz baja entre jadeos.

Miré en todas direcciones y con elegancia abandoné la sala. "Es la puerta al final del pasillo a la derecha, siempre es esa puerta"  Y con doble vuelta me encerré en el lavabo de la Realidad preparado para cerrar los ojos y escapar por la estrecha ventana con un mortal a ritmo de Rock´and´roll. Contemplé por un instante mi mirada en el espejo y sonreí... "Es ahora"... Corro por los tejados, saltando de azotea en azotea pero lejos de sentirme liberado, siento la abrumación sobre mi pecho pues es mucho más fácil perseguir una sombra que un deseo. Y cuan gato juego con la luz e intento atrapar ese reflejo, esas migajas de pan con las que me haces caminar por tu sendero. Ante mí, la ciudad donde los pájaros deciden precipitarse desde las cornisas y apurar hasta el último momento antes de remontar el vuelo, buscando ese anhelo, esa sensación del aire en movimiento. ¿Y qué más da cómo lo llamen, si a mi no me sale decir "viento"?....