lunes, 18 de julio de 2011

El absurdo de los escritos inconexos: Poesía en lata. Dice que es una cuestión meteorológica. Conversación con un extraño pasajero.

...Versos pre cocinados...

"Ir y venir sin rendir cuentas a nadie y pensar que el viento se preocupa por ti cuando tan solo es aire..."
"Qué fácil es decir tiempo al tiempo y que difícil navegar sin conocer la dirección del viento..."
"Quizá salga a recibir la lluvia, que me disuelva, que me resuelva, que me transporte por alcantarillas de tu ciudad"
"Ir dejando que pase la primavera... y así, de paso, la vida entera..."

"Sus sueños... sus canciones... sus escritos.. cuentan que vive en un mundo distinto... en un sitio un poquito por encima de las nubes. Me dijeron que allí el tiempo corre más despacio, pero nadie sabe contestarme ni por qué ni cuánto. Yo creo que es premeditado, que el tiempo aminora su carrera para hacerle compañía y, así, pasear a su lado."

-¡Estate quieto! Por muy fuerte que golpees no vas a salir de ahí. ¿No te das cuenta de que ya no compartimos su destino?...¿Cómo?¿Qué ya lo sabes? ¿¡Entonces por qué me martirizas!?... ah... Ya entiendo... Está bien, le diré al recuerdo que nos deje marchar, tu dale gracias al encargado de estrangularme el estomago por irse de vacaciones... Dile que seguro que nos volveremos a encontrar.

sábado, 16 de julio de 2011

Palabras del olvido

-¿Piensas que sólo nos podemos enamorar de alguien una vez? -le pregunté.
-Sí, tan sólo una. -respondió despreocupada.

Sus palabras serpetearon entre el humo que exhalaban esos sonrojados labios. Dió otra calada y el tiempo se tornó hielo. Y ante aquella verdad evidente e invisible ante mis ojos, descubrí que vivía del anhelo de una segunda historia interminable.
El conjuro se deshizo haciendo añicos el cristal de mi mirada, convirtiendo en humo el fantasma de otra mujer con un portazo, en ese mismo humo que fumaba. Y desperté con el sonido de las cadenas contra el suelo, al mismo tiempo que negaba el subconsciente comprendiendo la respuesta y no siendo la esperada.
El refugio del engaño que evita la caida, en este caso la mentira protectora de una futura vida.
Cerré los ojos, aguardé el impacto... Pero no pasó nada.

Apagó su cigarrillo y me miró extrañada, con un gesto me dijo "vamos dentro" y contemplé su cintura desaparecer en aquel bar.

Atrás quedaba la ilusion que me lastraba disfrazada de esperanza, llorando y asumiendo la inevitable despedida pues descubierta su mentira su existencia carecia de importacia.

Me dispuse a cerrar la puerta a mi espalda y la verdad que ahora pesaba menos que al abrirla.