lunes, 30 de diciembre de 2013

Al final solo quedan los principios.

Cae la noche sobre tu ventana,
la lluvia llora que por la mañana
ya no despierte más la luz temprana.
¿Qué queda para quebrar la mirada?


Si la única llama que quema el pecho
es la piedra gasta de aquel mechero
zippo, marcando el ritmo del silencio.
¿Qué queda para quedarnos sin deseos?


Ya no habrán nubes a las que perseguir,
son recuerdos que en vaho quieren huir,
mentiras, traiciones, el arte de herir.


Honor, lealtad, el espíritu casto,
los principios por los que muero y mato,
y vivo, si queda un amigo al lado.

jueves, 19 de diciembre de 2013

La última hoja de otoño

Estaba yo viendo llover
una lluvia sin agua
tras un otoño, que no olía a castañas.
Yo suspiraba
y el viento resoplaba
porque las hojas, mojadas, le pesaban.
Excepto una, una hoja revoltosa,
una hoja que revoloteaba
una hoja que no quería
que el otoño acabara.
Y esa hoja voló más alto que cualquier otra
y descendió, tan suave,
como una pluma elegante.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La magia del silencio

El silencio es como
el pañuelo de un mago
no hace desaparecer algo
sólo lo esconde debajo.


Es un truco burdo,
la mentira de un mudo,
prefiere callar de orgullo
que gritar de dolor.


En su lugar,
sin mediar palabra
la sombra de la mirada
en todos los idiomas habla.


Si yo fuera mago
haría desaparecer el silencio.
Pero mis pañuelos están llenos
de lágrimas, de tinta, de lamentos.


A veces, cuando escribo,
desaparezco, no soy yo, soy otro,
Y a veces, soy yo, cuando escribo
y si dejo de escribir soy otro.


Y ya no se quien soy de los dos,
si es que soy uno o ambos
o más o ninguno.
Pero en la tinta escondo a todos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Amada cordura

Ya esta, he vuelto a caer.
¡Joder! ¡Qué frío está es suelo!
O puede, que sea yo por dentro.
Quizás no exista el infierno,
más bien sea una forma de vida.
Al menos, desde aquí se ve bien el cielo.


Ahora si tu cierras la piernas
yo me abro a buscar un bar de carretera
cualquiera,
donde si un grifo se corta
otra botella se descorcha,
Porque sólo quiero calor
para quemar mis penas,
me da igual si en vaso o en vena.
Porque sólo quiero engañar a la verdad
que ya no me deja vivir de soñar.
Que ya no se si merece la pena
seguirle el juego a esta condena,
ponerme el traje cada mañana,
quitarme la sensibilidad
de cada roce del aire en libertad.


Y no, no soy yo
eres tu la razón.
Yo nada más que soy
un corazón
que late sin razón
sin razones para matar
sin razones para vivir
sin razones para ser feliz.
Que ya no es más feliz el que más tiene
sino el que menos te necesita.
Y a mi lo único que me guarda
de huir hacia la penumbra
es no perder la poca cordura
que me da verte por la mañana.


Dices que duermes en bragas
para que no te rocen la piel
y cada noche te pongan a cien.
Dices que no te quieres enamorar
del futuro,
no vaya a ser que salga bien
y tengas que compartir el corazón
y quedarte sin escudo
contra la razón.


Duerme, en bragas,
para no quedarse enamorada
del futuro
no vaya ser que salga bien
y se quede sin escudo
contra el corazón
contra el destino.


Yo no te digo
que te quiero
porque soy sordomudo
de sentimientos.
Y aquí el que llora
tampoco mama.
Tengo el alma
hecha trizas
como un puzzle
sin acabar.
Ya enterré sus cenizas
no vaya ser que echen a volar
y me caigan en la jeta
y no me dejen ver el cielo.