viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Por qué es tan fácil escribir sobre ti?...


Cansada de ser tan sólo mujer... Te convertiste en musa. Musa de tantos que te anhelaban, tantos y tantos que susurraban tu nombre, que imaginaban tu voz y tu pelo, en busca de una palabra, de una nota, de un acorde, de una imagen y obteniendo nada, pues más divertido que inspirar es complacer... Y mucho más, no hacerlo. La potestad de decidir, el poder de controlar. Y fue el deseo, el sentirte deseada lo que te corrompió... Artistas y, antes que eso, hombres... descuidaste tu tarea y el mundo se fue al traste.
Pecadora grabado a fuego en tu espalda te precede y tu larga sombra teñida de negro, ante aquellos ignorados, te delata.
Pero la naturaleza de uno mismo no perdona y, antes que musa eres mujer, y como tal serás juzgada.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Al final del día... Siempre es Ella. ¿Ella..? ¿Quién?


Ella en mayúsculas, Ella en genérico, en concreto y en plural. Formo parte de esa clase de personas que no funcionan sin suspirar por alguien cada noche. Demasiado mayor para seguir siendo un niño, demasiado pequeño para ser adulto.
Soy la huella de mi entorno, soy, al fin y al cabo, de vosotros... de todas esas personas que vinieron, me miraron a los ojos y se marcharon, de esas mujeres que me besaron apasionadamente y se cansaron del tacto de los labios. Soy tal y como me ha hecho la vida, como me hicieron los demás. El resultado de toda experiencia, de cada alegría y sobre todo de cada fracaso. Porque nos guste o no, más marca una pérdida que una victoria y el precio del error nos define y nos moldea a su antojo. Ese Error aleatorio y caprichoso.
Y ya no tengo esa chispa que enamora, ya no tengo esa suerte que es tu boca. Y es así, en mi más absoluta soledad y llaneza, cuando existe un Yo puro, sin sucedáneos ni edulcorado. Triste, explicito, empático, dispuesto, extrovertido, cínico, melancólico, romántico y gracioso, animado y malpensado. Atormentado. Por la lividez de la vida, por la temporalidad de las cosas, pero sobre todo, de las personas. Aterrado, más bien, por perderte, seas quien seas, pues hoy por hoy somos perfectos, pero yo cambiaré, tu cambiarás y seremos opuestos. Y pasará, claro que pasará. Y cuando pase no nos odiaremos, ¡ojalá nos odiásemos!. Nos daremos igual. Porque el recuerdo perdura en nuestra cabeza y no en nuestros corazones, haremos otra muesca en la culata de nuestros revólveres, atravesando el arma y mellando el alma, quedando marcados para nunca retornar al Yo de ayer. A ese que fue válido una vez. Tan distinto al Tu de mañana...

domingo, 18 de septiembre de 2011

En cualquier lugar

Aguanto la respiración para escuchar un sonido, no paro de mirar las hojas de los árboles, estáticas, no corre el aire. Nada. Ni un sonido, ni un movimiento. No hace calor, pero tampoco frío y sin embargo me sofoco, se me ha secado la boca y se me eriza hasta el último pelo de mi cuerpo. El aire entra despacio en mis pulmones, mucho aire, pero poco oxígeno. Corro hacia cualquier lugar intentando ver a alguien, ver un coche, ver un pájaro. No es posible, no puede ser real y ya hace horas, ni una nube... ¡Mi sombra! Eso tiene que cambiar! Mi... sombra. ¿Pero dónde está?....
Ni hambre, ni sueño. ¡Estoy muerto! No me imaginaba el limbo así, la verdad, pero tengo una eternidad para descubrirlo...
 Tostadora y bañera. Edificio y suelo. Cuchillo y piel. Gasolina y fuego. Lengua y enchufe. Soga y viga.  Agobio y muerte. Muerte y Nada. Nada en absoluto, no hay dolor. Tan sólo vuelta a empezar, de nuevo a desfilar por los tortuosos laberintos del sinsentido destino que se cree en potestad de regir mi vida desde hoy, hasta el fin de los días...

jueves, 15 de septiembre de 2011

Verso


Se que piensas en mi,
se que sueñas conmigo,
se que añoras algo
que quizá se ha perdido.
Perdido y olvidado en un andén,
de qué-se-yo qué ciudad
de la que se aleja este tren
y la que un día..


                                       ...Fue nuestra.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Quid pro quo

Y apareció ella.

Dulce
mágica
simple.
Tan simple,
que no había mayor complejidad
que adivinar
si tras sus bondadosos ojos,
me miraba
o sólo contemplaba,
con benevolencia divina,
como intenté robarle
inútilmente,
todo el amor que desprendía
su sonrisa.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Agosto

                                                                                          "Que desvanezca el tiempo
                                                                                                                         el oro delincuente del amor 
                                                                                                                          y la imagen hermética de aquello
                                                                                                                           que llamabas pasado
                                                                                                                                                            - y era apenas
                                                                                                                            ayer: la fugitiva
                                                                                                                             edad de no tener
                                                                                                                              edad para el pasado."

                                                                                                       Felipe Benítez Reyes." El equipaje abierto"(1996).

Son las cuatro de la mañana.

Agosto,
apedrea todos los partes metereológicos.
¡Joder!
Es intrínseco este frío tormentoso.
El silencio es ensordecedor,
salvo por ese ajetreo rutinario
donde los coches se cierran
y las camas se abren
y algunas ventanas juegan a lo mismo
 esperando
que incontinentes urinarios
se cansen de oírlas gruñir.

Se oyen pasos.
El alcohol tambalea unos tacones 
y el orgullo de un padre que presume,
de su no tan niña, en las cenas familiares.

El ruido
reaparece con el camión de la basura.
El vidrio tintinea el recuerdo
de felices e infantiles borracheras:
Martini, limón y un mundo entero
por descubrir.
Ese mismo mundo donde brindábamos 
por una amistad intemporal y comenzaban
los escarceos con todo lo que se pudiese inhalar.
Pero
el tiempo, acérrimo compañero,
todo lo transforma
y ahora sólo brindamos para olvidar y para suavizar
esta esclavista dependencia
 al tabaco.

¡Cuánta nostalgia!
En estas interminables noches de agosto.

Fuimos aún más jóvenes que ahora
cuando perdimos la inocencia en  parques,
entre bancos de madera
y botones de vaqueros
y felices miradas al espejo del ascensor
recordando,
los últimos centímetros 
que descubriste en su cuerpo.
Pero,
aún es más acérrimo compañero, el paso del tiempo
que el propio tiempo,
y los mismos bancos los ocupan otros
más jóvenes, más felices, más ingenuos,
y el mismo espejo ya lo ocupa otro
algo más viejo, más pensativo y
sobre todo,
más nostálgico
de todo aquello que un día
no fue si no la edad
de no tener edad para el pasado.