viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Por qué es tan fácil escribir sobre ti?...


Cansada de ser tan sólo mujer... Te convertiste en musa. Musa de tantos que te anhelaban, tantos y tantos que susurraban tu nombre, que imaginaban tu voz y tu pelo, en busca de una palabra, de una nota, de un acorde, de una imagen y obteniendo nada, pues más divertido que inspirar es complacer... Y mucho más, no hacerlo. La potestad de decidir, el poder de controlar. Y fue el deseo, el sentirte deseada lo que te corrompió... Artistas y, antes que eso, hombres... descuidaste tu tarea y el mundo se fue al traste.
Pecadora grabado a fuego en tu espalda te precede y tu larga sombra teñida de negro, ante aquellos ignorados, te delata.
Pero la naturaleza de uno mismo no perdona y, antes que musa eres mujer, y como tal serás juzgada.

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