domingo, 2 de marzo de 2014

La tortura del placer.

El sexo convexo, el exceso de oxígeno, el éxodo del deseo,
el saxo bajo las coloridas luces de Nueva Orleans
tocando la melodía de una risa tonta con tacones
que hace que pierda la cuenta de las noches en vela.

Esconder una mentira blanca tras un te quiero negro,
la luna nevada tras el humeante fuego.
Prenderte por dentro y fumarme tu aliento.
Si te odio me mato, si te amo me matas.

Casarme con la noche y asesinar el día.
Nada de lo que hago tiene sentido si no es para hacerte feliz
porque no puedo vivir contigo y sin ti no se puede vivir.

Porque me torturas con tu existencia y negando la mía
haciéndome dudar de si eres sueño o la prueba
de que todo lo demás es mentira.