lunes, 25 de noviembre de 2013

Dévora

Dévora, advierte tu nombre
a los necios hombres
de tu insaciable hambre
de vida y ardiente sangre.

Devoran tus ojos la luz,
con la sonrisa muerdes tu
las miradas atrapadas en ti,
en el baile de tus gestos gentil.

Heredera de sirenas,
del deseo eres maestra.
La seducción en tu cuerpo
es el arte en su lienzo.

No fui yo inmune a tu capricho
ni escapé de tu erotismo
mas no sacio mi seco corazón
de tu seno el vacío devorador.

Tu esencia me acucia,
volviendo tras cada huida.
Vuelves a mi vera, llena de nada,
anhelando colmarte con mi nada.

El sexo nuestro juego vivo,
cartas marcadas, ambos vencidos,
cuerpos, rotas piezas, damas, alfiles,
faroles, falsos te quieros, envites.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Dejadme

Dejadme desaparecer en la brisa
como en el aire mi ceniza.  

Dejadme ahogar la luz de mis ojos
como lágrimas en el agua de un pozo.

Dejad deshacer mi cuerpo en arena
que se hagan dunas mis penas.

Dejad que me una a la vida
y salir de esta cárcel marchita.

Dejadme ser recuerdo
y que mis palabras sean mi lecho.

Nuestro paso por la vida
es tan efímero,
como el arder de una cerilla
somos arte,
somos un instante.

jueves, 14 de noviembre de 2013

SUSURROS DE MUSAS

Las musas me han despertado,
jamás se han quedado
y su insomnio siempre me han dejado.

Me dejan poemas sin acabar,
me dejan sentimientos sin rimar,
me dejan recuerdos sin pintar,
me dejan caminos sin pisar.

Las musas me han despertado,
jamás se han quedado
y su insomnio siempre me han dejado.

Me dejan respirando a suspiros,
me dejan sintiendo los vacíos,
me dejan buscando espejismos,
me dejan oyendo los latidos.

Las musas me han despertado,
jamás se han quedado
y su insomnio siempre me han dejado.

Me dejan el agua sin río,
me dejan luces sin brillo,
me dejan llaves sin pestillo,
me dejan la voz sin sonido.

Las musas me han despertado,
jamás se han quedado
y su insomnio siempre me han dejado.

Me dejan esperando la eternidad,
me dejan soñando al despertar,
me dejan alcanzando la libertad,
me dejan flotando en la soledad.

Las musas saben lo que yo no sé,
sus caricias son mi edén
y mis versos son su piel.

martes, 5 de noviembre de 2013

Melancolía Mediterránea

Voy derechito por el caminito más torcido
sin saber qué es peor, si no haberse encontrado o haberse perdido.

Es un camino hecho al des-andar, buscando,
como caminante sin destino, como viento marino, desenfrenado, desamparado.

Entre las caderas del miedo mortal nació mi temerario valor,
hijo del sexo entre el amor y el dolor.

Un hijo bastardo atrincherado en cicatrices, bebiendo de la dulce melancolía,
engañando a la felicidad con con recuerdos de alegría.

Pero no se hará más viejo mientras sea diablo y sin ser sabio,
pero seré diablo mientras sea solitario.

La cara del silencio, la soledad,
el silencio, el idioma de la soledad.

El silencio, un réquiem a la soledad,
el sonido de la noche, de la pena, de las calles sin nombre de la ciudad.

Ciudad, en que la muerte no nos mata, es la avenida de vivir
que nos empuja al risco, que es morir.