lunes, 2 de diciembre de 2013

Amada cordura

Ya esta, he vuelto a caer.
¡Joder! ¡Qué frío está es suelo!
O puede, que sea yo por dentro.
Quizás no exista el infierno,
más bien sea una forma de vida.
Al menos, desde aquí se ve bien el cielo.


Ahora si tu cierras la piernas
yo me abro a buscar un bar de carretera
cualquiera,
donde si un grifo se corta
otra botella se descorcha,
Porque sólo quiero calor
para quemar mis penas,
me da igual si en vaso o en vena.
Porque sólo quiero engañar a la verdad
que ya no me deja vivir de soñar.
Que ya no se si merece la pena
seguirle el juego a esta condena,
ponerme el traje cada mañana,
quitarme la sensibilidad
de cada roce del aire en libertad.


Y no, no soy yo
eres tu la razón.
Yo nada más que soy
un corazón
que late sin razón
sin razones para matar
sin razones para vivir
sin razones para ser feliz.
Que ya no es más feliz el que más tiene
sino el que menos te necesita.
Y a mi lo único que me guarda
de huir hacia la penumbra
es no perder la poca cordura
que me da verte por la mañana.


Dices que duermes en bragas
para que no te rocen la piel
y cada noche te pongan a cien.
Dices que no te quieres enamorar
del futuro,
no vaya a ser que salga bien
y tengas que compartir el corazón
y quedarte sin escudo
contra la razón.


Duerme, en bragas,
para no quedarse enamorada
del futuro
no vaya ser que salga bien
y se quede sin escudo
contra el corazón
contra el destino.


Yo no te digo
que te quiero
porque soy sordomudo
de sentimientos.
Y aquí el que llora
tampoco mama.
Tengo el alma
hecha trizas
como un puzzle
sin acabar.
Ya enterré sus cenizas
no vaya ser que echen a volar
y me caigan en la jeta
y no me dejen ver el cielo.

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