Niebla,
abrazo del cielo y la tierra,
sumerges la ciudad con tu bruma de cristal.
Hipnótica,
arrastras mi cuerpo
a esa quietud que proporciona tu silencio.
Un cuerpo que deambula
a tientas,
entre una maraña de calles vacías
y sonidos huecos,
con los ojos inyectados en insomnio.
Un cuerpo que recuerda
esos mismos ojos reflejados en los tuyos
una noche no tan lejana,
donde no dormir
no necesitaba más prescripción
que tu mirada.
Un cuerpo
cabizbajo que,
absorto en la blanca espesura de diciembre,
recuerda que un día
detrás de ella,
estaba tu horizonte.
Y me decías que no sabias cómo, que no te acababa de gustar?
ResponderEliminarSegún lo reeleo cobra nuevos significados. Me gusta Dani ;)
ResponderEliminarGracias airam! gracias tommy!! tommy jaja es que no estaba asi cuando hable contigo!
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