Soñé con un año sin otoño y dos veranos
cuando era niño,
cuando era niño.
Soñé ser el pirata que empuña la espada
empeñado en surcar los siete mares
al son de cien cañones y mil balas
cuando era niño,
cuando era niño.
Soñé con tu ceñida cintura
y yo ceñido a ella,
y el abrirse al placer de tus muñecas
en el planear de mi ruiseñor por tus montañas.
Y dejé de ser tan niño,
y dejé de serlo.
Soñé con el sutil arqueo de tus meñiques
sobre mis sabanas,
cuando el añil de la noche nos enseña
lo que tañer tu cuerpo entraña.
Y ya no era ningún niño,
y ya no lo era.
Soñé que tu voz era un engaño
y niebla, tu figura, enmarañada,
sin añil como dos extraños
que a oscuras, en la noche se extrañan.
Y ya no era ningún niño,
y ya no era nada.
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