Permítanme que me presente
yo soy aquel juguete
que no quiso jugar,
que se quedó atrás
en el baúl de los recuerdos.
Escuchen atentamente
la historia, que les quiero contar.
Este cuento no tiene feliz final,
pues este es el cuento
del final de la felicidad.
Muy antiguamente
el mundo era muy diferente.
La gente vivía en el cielo
y la tierra era su techo.
El tiempo corría hacia atrás,
las nubes volaban...
a ras.
En este mundo al revés
erase una vez
un marinero de tierra,
desterrado en algún lugar
de la mancha le encontré.
Llevaba una vida encerrado
en una cueva sin fondo
pero por la noche es libre
de encadenarse a cualquier cabo.
Los sueños son sus esclavos.
No quería volver a dormir
por no dejarlos nunca huir.
Por eso bebía hasta el amanecer.
Que durante el resto del día
la soledad le mantenía...
sin sed.
Era un cowboy del mar del este
No llevaba ni revolver,
no le tenía miedo a los piratas,
pero iba armado hasta los dientes
de sarcasmo y chistes verdes.
Decía, que siempre iba
con la verdad por delante
para esconder por detrás las mentiras
cada vez que no le mira.
¿Es algo de esto verdad?
si os digo que si os miento
si os digo que no también
solo os puedo decir que lo siento.
Que no os olvidéis de los juguetes
que si no los cuidas se rompen
los sueños.
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