lunes, 2 de julio de 2012

Stop.

El mundo se frenó en seco y nadie se enteró de nada. Y tú te frenaste junto con todo lo demás, sin consecuencia alguna, como si la inercia hubiese olvidado madrugar aquella mañana. Pero yo no corrí la misma suerte y volé, mira si volé que adelanté al viento y, aún más inaudito, me adelanté al Tiempo. La parte buena es que vi la vida desde arriba, como siempre me habían aconsejado, teniendo perspectiva. La mala que tuve que encomendarme a Newton para no formar parte de la basura espacial, otro cometa más en circunferencia autodestructiva... No se que se les pasará por la cabeza para orbitar así, alguien debería decirles algo. Pero no seré yo... "Cerré los ojos, aguardé el impacto... pero no pasó nada." Tan sólo volé, sin rozamiento, y saludé a las gaviotas al pasar. Y las volví a saludar. Y casi me agarro al Everest en dos ocasiones, sin fortuna. Me aburrí de dibujar en las nubes, de ponerme moreno, de pasar frío. Me cansé de las noches, de los días, los veranos y deshielos. Me adiccioné a los desvelos. A soñar con el color de tu pelo... Pero te vi, te vi pasar por tu avenida, atrapada en el tiempo, detenida... No eras tu, era yo, que viendo pasar tu vida, envejecía. Porque no decidí frenar, porque no me apetecía. "Se acabó" y caí en picado sobre la vida y el aterrizaje fue tal que te asusté y te giraste y junto a ti media avenida. Me miraste. Y tras una mueca extraña torciste aquella esquina, de la que fue Nuestra Avenida y desapareciste para nunca más volver. Dándome a entender que el tiempo que le robé al momento se devuelve dejando escapar el tren.

2 comentarios:

  1. Es cierto sin duda que a menudo las cosas se van,para nunca volver y que hay tiempos perdidos que son irrecuperables pero¿sabes?Vedrán"cosas"y momentos nuevos que con suerte,no dejarás escapar.
    Besotes.

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