martes, 31 de enero de 2012

Dogma de la locura.



     Sentado ante la nada pienso en su romance con el el tiempo. Ella le engaña con las cosas, él lo intuye pero escapa... Esperando estar a solas para detener el segundero, que sin duda es la aguja que se clava.
Ahora pienso en las palabras, señoras de espada y capa, que seguro cortan y rara vez matan. Pero a menudo su labor es reparar el alma ahogada. Coloqué seis en mi revolver a la espera de vaciar el cargador al entablar conversación con tu mirada, pero otra vez me encontré con la pistola encasquillada. Cliché del tartamudo, me imagino. Probaré suerte mañana.
Me sorprendo mirando más allá de la pared, evadido. Absorto y absorbido por la imaginación, recreando las imágenes en las que tu rostro es recurrente. Envoltura hipnotizante de un pasado no tan gris, que hoy se astilla desgarrando lo contiguo y tiñéndolo de ti.
Me reclino en mi escritorio esperando resignarme pero me encuentro con que asiento y una mueca inesperada... Una sonrisa semiamarga escoltando aquella frase sin autor, marcaje de la vida, máxima del romance y la pasión:

                                                                                         

   
                                                                                                    "Si no duele, no es Amor"

lunes, 26 de diciembre de 2011

La primera nevada


La niebla matutina anunciaba su llegada y con paso tranquilo y decidido se acercó hasta la casa. Sacó su reloj del interior de su chaqueta, se tomó unos instantes y golpeó la vieja puerta con el dorso de su mano cerrada. Le invite a pasar y, tras agacharse sutilmente a recoger su maletín, así lo hizo.
Era inevitable que llegará, y sin embargo, me sorprendió su visita. Y mientras le observaba avanzar por el pasillo, aquel que tantas otras veces había recorrido, miraba alrededor, comprobando que todo estaba exactamente colocado como entonces. Se despojó de su largo abrigo gris y su sombrero beis, colgó ambos en el perchero, dobló su bufanda a cuadros y la colocó sobre estos. Tomó asiento complacido, satisfecho y ,cruzando las piernas, clavó su intensa mirada en mi. Un escalofrío recorrió toda mi espalda, pero haciendo acopio de valor inventado, aproveché aquel instante para ofrecerle alguna cosa, no sin quedarme sin voz por un momento. El hielo quedó roto y tras un segundo, en el que se detuvo el tiempo, una sonrisa burlona apareció en su rostro. Me pidió algo caliente.
Mi paradójica expresión debía reflejar el asombro de mi alma pues no paraba de sonreír ante su jocosa ironía mientras apuraba su té, en el más absoluto silencio. Sin embargo, no era incómodo. Por alguna extraña razón, me tranquilizaba su llegada. Su presencia otorgaba templanza a la sala y su fría mirada, respeto:

- Llega usted tarde - le increpé acobardado.
- Lo sé - respondió deteniéndose para saborear. Me miro a los ojos de nuevo- Este año me entretuve por ti.
- ¿Cómo dice? ¿Por mi?
- Así es. Es mi regalo.
- ¿Para.. Para mi? Me temo que no alcanzo a comprenderle...

Esperaba alguna gracia ante mi falta de entendimiento. Pero su rostro permaneció helado.

- Te he concedido el tiempo para empaquetar tus recuerdos.- Sentenció rotundamente
El Invierno- Ahora todo marcha bien, pues este año... Comenzaremos de cero...

domingo, 23 de octubre de 2011

Retrospección


Soñé con un año sin otoño y dos veranos
cuando era niño,
cuando era niño.

Soñé ser el pirata que empuña la espada
empeñado en surcar los siete mares
al son de cien cañones y mil balas
cuando era niño,
cuando era niño.

Soñé con tu ceñida cintura
y yo ceñido a ella,
y el abrirse al placer de tus muñecas
en el planear de mi ruiseñor por tus montañas.
Y dejé de ser tan niño,
y dejé de serlo.

Soñé con el sutil arqueo de tus meñiques
sobre mis sabanas,
cuando el añil de la noche nos enseña
lo que tañer tu cuerpo entraña.
Y ya no era ningún niño,
y ya no lo era.


Soñé que tu voz era un engaño
y niebla, tu figura, enmarañada,
sin añil como dos extraños
que a oscuras, en la noche se extrañan.
Y ya no era ningún niño,



y ya no era nada.







domingo, 9 de octubre de 2011

Leve paroxismo II

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Tu recuerdo,
es la espina clavada de una rosa:
huele a amor
y sabe a sangre.





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jueves, 6 de octubre de 2011

Luz filtrada


Recuerdos intermitentes pintados en papel, y no por los recuerdos si no por la luz, que tamizada por esa persiana, se apresuraba a desvelar cada mota de polvo en suspensión perdida en el infinito espacio de la habitación. Puntitos en la nada que descubiertos volvían taciturnos a la repisa de donde, hace ya demasiado tiempo, partieron.
Y son brillantes y eso te recuerda que es de día, y es naranja y eso te revela que se marcha. Pero tan sólo la luz, pues tu sonrisa sigue ahí, alegrándose de verme, acompañando a tu mirada. El mundo reducido al tamaño de mi cama, mientras tus ojos verdes me invitan a viajar por llanuras doradas. Intermitentes... aquellos recuerdos y no sólo por la proyección sobre tu cuerpo de la ventana entornada, si no por la ensoñación de las palabras. Criba de expresiones, palabras que volaban.... Y cansado de esperar, me incorporé y tan pronto te rocé, besé tan solo aire. Abrí los ojos a tiempo para verte transformada en polvo que ahora se divertía navegando por mi cuarto, haciendo piruetas para aterrizar en mis pulmones donde aprovechó la cercanía para echar raices en mi pecho,conviertíendose las motas en eternas... En eternas cenizas de un pasado adverso de luminosas sombras y oscuros recuerdos.

lunes, 3 de octubre de 2011

Leve paroxismo

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¡Felicidad!
No puedo apenas percibir tu eco
en el frío mármol
de mi soledad.






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viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Por qué es tan fácil escribir sobre ti?...


Cansada de ser tan sólo mujer... Te convertiste en musa. Musa de tantos que te anhelaban, tantos y tantos que susurraban tu nombre, que imaginaban tu voz y tu pelo, en busca de una palabra, de una nota, de un acorde, de una imagen y obteniendo nada, pues más divertido que inspirar es complacer... Y mucho más, no hacerlo. La potestad de decidir, el poder de controlar. Y fue el deseo, el sentirte deseada lo que te corrompió... Artistas y, antes que eso, hombres... descuidaste tu tarea y el mundo se fue al traste.
Pecadora grabado a fuego en tu espalda te precede y tu larga sombra teñida de negro, ante aquellos ignorados, te delata.
Pero la naturaleza de uno mismo no perdona y, antes que musa eres mujer, y como tal serás juzgada.