No quiero escribir sobre ti, no quiero escribir sobre nada. No quiero que las cosas me importen, que me condicionen la manera de pensar, de sentir. No quiero más que preocuparme por mi. Quiero ese egoísmo del desesperado. De quien sube a algún lugar y grita tan fuerte y tan callado, porque nadie puede oírle. No quiero dobles significados, palabras encubiertas, sentidos entre lineas, no quiero si quiera significados simples, segundas acepciones, referencias, anticipaciones ni cumplimientos, notas del autor, del traductor, del director de impresión, ni del propietario anterior hechas a mano, ni de lo que opine su perro. No quiero referirme a nada, no quiero aludidos, no quiero palabras medidas, frases a medias, ni técnicos de encriptación tras la pantalla. Paso del Qué pensarán, de trasciptores, de seguidores, de indiferentes, de aduladores o de críticos. Porque la verdad es que todo lo que has leído carece de sentido.
Quiero la simplicidad hecha palabra, para no escribirla en ningún sitio.
Lo que más deseo... Es una hoja en blanco. Aunque la verdad, es que no quiero nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario